La arqueología es una disciplina enfocada en el estudio de los restos materiales del pasado los cuales proporcionan evidencia sobre la organización social, las prácticas diarias y las expresiones rituales y funerarias de las sociedades pasadas. Sin embargo, estos restos no cuentan toda la historia. Para entender mejor a las sociedades que los produjeron y usaron, es esencial no solo analizar los objetos, sino también considerar las experiencias sensoriales de quienes los crearon y utilizaron en su vida cotidiana.
En los últimos años, ha cobrado fuerza un enfoque innovador: la arqueología sensorial. Este campo busca integrar en el análisis arqueológico las dimensiones sensoriales y emocionales de las personas en relación con los objetos, los espacios y las prácticas culturales dentro de su contexto histórico. Explorar el paisaje perceptivo específico de cada cultura permite reconstruir el pasado a un nivel más profundo y humano (Nilsson Stutz, 2020). Al centrarse en las cualidades sensibles de los materiales, las prácticas, las experiencias y las percepciones, la arqueología de los sentidos amplía nuestra comprensión de las sociedades antiguas y la forma en que experimentaban e interactuaban con su entorno. Esto implica considerar la experiencia sensorial de manera integrada, no como elementos aislados, sino como parte de un sistema en el que la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato se combinan para modelar la percepción del mundo y la vida cotidiana.
La arqueología sensorial es una disciplina en constante evolución, cuyos inicios teóricos pueden rastrearse en la fenomenología, especialmente en el trabajo de Christopher Tilley (1994, 2004). A partir de esta base, el campo ha ampliado sus perspectivas incorporando enfoques sobre la experiencia corporal, la memoria y las emociones en el pasado. Figuras clave como Robin Skeates (2010, 2020) y Yannis Hamilakis (2013), particularmente en el contexto mediterráneo, han contribuido significativamente al desarrollo de esta línea de investigación, consolidando la arqueología sensorial como un enfoque que va más allá de los cinco sentidos tradicionales, incorporando diversas realidades sensoriales y promoviendo una comprensión multisensorial e intersensorial de las sociedades pasadas.
Desde los inicios de la humanidad, los sentidos han sido esenciales en la vida humana, influyendo en la percepción del entorno y las prácticas rituales. El crepitar del fuego en un hogar neolítico en Anatolia, los olores de especias y pescado en un bullicioso mercado mediterráneo o los cánticos y danzas representados en tumbas egipcias muestran cómo la experiencia sensorial formaba parte de lo cotidiano y lo ritual. También, la sensación de humedad y penumbra en una cueva de enterramiento ibérica o el doloroso silencio de una madre en duelo en la cultura postalayótica de Mallorca mientras sostiene a su bebé envuelto en telas funerarias revelan la profunda carga emocional de los rituales funerarios. En la Roma antigua, el frenesí del baile y el canto de las ménades, acompañado de la ingesta de vino y carne, ejemplifica el papel del cuerpo y los sentidos en los cultos extáticos. Igualmente, los flautistas de doble flauta en las procesiones ibéricas añadían una dimensión sonora a los rituales funerarios y festivos, reforzando la conexión entre los vivos y los muertos (fig. 1).
Figura 1. Algunas representaciones sensoriales de distinta época. A. Cantoras, flautista y bailarinas en el fresco de la Tumba de Nebamun del Antiguo Egipto. Fuente. Licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International (CC BY-NC-SA 4.0). B. Ménades romanas danzando, cantando y comiendo. Fuente. Licencia: Dominio Público. C. Personaje tocando la flauta doble en recipiente ibérico. Fuente. Licencia: Dominio Público.
A través de esta disciplina, no pretendemos reconstruir fielmente las experiencias de las personas, sino sugerir posibles pasados sensoriales. A partir del estudio de los restos materiales y los entornos en los que fueron utilizados, buscamos presentar escenarios donde el cuerpo y los sentidos desempeñaron un papel clave en la vida cotidiana de las sociedades pasadas. Más allá de los objetos, se trata de recuperar experiencias y percepciones que nos acerquen, de una manera casi tangible, a quienes vivieron hace siglos. En este sentido, se han desarrollado diversas metodologías para explorar cómo los sentidos influyeron en la vida de las sociedades pasadas, permitiendo ir más allá del análisis material para comprender experiencias multisensoriales en su contexto histórico.
Entre muchos otros ejemplos, actualmente se están llevando a cabo diversos análisis en cuevas rituales ibéricas para determinar el papel de la oscuridad y la humedad en estos espacios (Machause López, 2024), así como estudios centrados en explorar los gestos artesanales desde una perspectiva sensorial en la elaboración de figurillas de arcilla ibéricas (López-Bertrán, 2024).
Más allá de estos métodos, algunos investigadores han propuesto el uso de la creatividad como herramienta clave de investigación, tanto en forma de narrativas como de ilustraciones. Las narrativas imaginadas, basadas en datos arqueológicos, buscan trasladar el conocimiento desde una dimensión bidimensional a una tridimensional, incorporando la diversidad de experiencias según género, edad o roles sociales. Así pues, pasan a tener una doble funcionalidad: sirven como herramienta analítica para generar nuevas preguntas y perspectivas (Van Dyke, 2013) y como formato alternativo de difusión permitiendo romper la barrera entre la experiencia y el texto, ofreciendo una interpretación más humana y sensorial del pasado (Elliott, 2020).
Para acabar, y a modo de ejemplo, compartimos con los lectores una narrativa imaginada en relación con la sonoridad y las prácticas musicales en los enterramientos dentro de cuevas del final de la edad del hierro de Mallorca.
Mi posición privilegiada durante el trayecto, justo al lado de quienes cargan los restos de la difunta sobre una superficie de madera, me permite observar el dedo de la persona portando un anillo imponente; en otras ocasiones he visto otros más finos o en forma de espiral, pero este, con su extremo cónico, desprende una elegancia singular. Me he acercado demasiado al cuerpo y la campanilla que colgaba junto a cuentas relucientes ha caído al suelo, dejando escapar un sonido tan peculiar como hipnótico. Sin embargo, el sonido más resonante es el que producen aquellos que marchan al frente del grupo, haciendo vibrar los discos y los huesos con cada paso (Coll Sabater, 2023) (fig. 2).
Figura 2. Entre sonidos y música. Ilustración por Silvia Martínez. Fuente: Coll Sabater, 2024.
Aunque se desconoce el trayecto exacto al espacio funerario, las posibles experiencias durante esta fase clave de la ceremonia, especialmente las sensoriales, son de gran relevancia. En este caso concreto, el enfoque no se ha centrado tanto en las sensaciones del entorno, sino en la experiencia de la muerte y del propio difunto. La protagonista, mientras camina junto a los demás participantes, observa los restos de la fallecida y, en particular, un dedo adornado con un anillo. Para esta reconstrucción, hemos usado un anillo de extremo cónico que aún conserva restos óseos en su interior (fig. 3, c).
Figura 3. Conjunto de elementos representados en la narrativa imaginada. A. Huesos de percusión. B. Campanillas de bronce. C. Anillo cónico con hueso en su interior. D. Disco de percusión con sistema de sujeción, de bronce. Fuente: Coll Sabater, 2024.
Asimismo, se han considerado los sonidos que los objetos de acompañamiento pudieron haber generado durante la procesión fúnebre. En esta recreación, se ha optado por representar la capacidad acústica de las campanillas de bronce, tan abundantes en las cuevas del final de la edad del hierro de Mallorca (fig. 3, a). La última frase de la narración sugiere que ciertos objetos, como discos y huesos largos perforados, no solo formaban parte de la indumentaria o de un conjunto ritual, sino que también producían sonido al moverse (fig. 3, a, d). La mención del «sonido más resonante» generado por quienes marchan al frente del grupo indica que estos elementos vibraban y chocaban entre sí con cada paso, creando un efecto acústico. Esto abre la posibilidad de que fueran utilizados como instrumentos musicales, reforzando las interpretaciones previas sobre su función en contextos rituales (Perelló y Llull, 2019).
En definitiva, la arqueología sensorial no solo amplía nuestra comprensión de las sociedades pasadas, sino que también nos permite experimentar el pasado de manera más inmersiva. Al integrar los sentidos en la investigación arqueológica, podemos recuperar aspectos de la vida cotidiana, las prácticas rituales y las interacciones humanas que de otro modo permanecerían ocultos.
Bibliografía
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Archaeology is a discipline focused on the study of material remains from the past, which provide evidence about social organization, daily practices, and ritual and funerary expressions of past societies. However, these remnants do not tell the whole story. To better understand the societies that produced and used them, it is essential to analyze objects as well as consider the sensory experiences of those who created and used them in their everyday lives.
In recent years, an innovative approach has gained strength: sensory archaeology. This field seeks to integrate sensory and emotional dimensions into archaeological analysis concerning people's relationship with objects, spaces, and cultural practices within their historical context. Exploring the specific perceptual landscape of each culture allows for a deeper and more human reconstruction of the past (Nilsson Stutz, 2020). By focusing on the sensory qualities of materials, practices, experiences, and perceptions, sensory archaeology expands our understanding of ancient societies and how they experienced and interacted with their environment. This involves considering sensory experience as an integrated whole, not as isolated elements but as part of a system in which sight, hearing, touch, taste, and smell combine to shape perception of the world and daily life.
Sensory archaeology is a constantly evolving discipline whose theoretical origins can be traced back to phenomenology, particularly in Christopher Tilley's work (1994, 2004). Building on this foundation, the field has broadened its perspectives by incorporating approaches focused on bodily experience, memory, and emotions from the past. Key figures such as Robin Skeates (2010, 2020) and Yannis Hamilakis (2013), especially in a Mediterranean context, have significantly contributed to this line of research, consolidating sensory archaeology as an approach that goes beyond traditional five senses, incorporating diverse sensory realities and promoting a multisensory and intersensory understanding of past societies.
Since the dawn of humanity, the senses have been essential in human life, influencing perception of the environment and ritual practices. The crackling of fire in a Neolithic home in Anatolia, the scents of spices and fish in a bustling Mediterranean market or songs and dances depicted in Egyptian tombs show how sensory experience was part of daily life and rituals. Also, the feeling of dampness and dim light in an Iberian burial cave or the painful silence of a mother mourning in the post-Talayotic culture of Mallorca while holding her baby wrapped in funeral cloths reveal the profound emotional weight of funerary rituals. In ancient Rome, the frenzy of dance and song by the Maenads, accompanied by wine and meat consumption, exemplifies the role of body and senses in ecstatic cults. Similarly, double flute players in Iberian processions added a sonic dimension to funerary and festive rituals, reinforcing the connection between the living and the dead (fig. 1).
Figure 1. Some sensory representations from different periods. A. Singers, flute player and dancers in the Nebamun Tomb fresco of Ancient Egypt. Source. License: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International (CC BY-NC-SA 4.0). B. Roman Maenads dancing, singing and eating. Source. License: Public Domain. C. Figure playing the double flute on an Iberian vessel. Source. License: Public Domain.
Through this discipline, we do not aim to faithfully reconstruct people's experiences but rather to suggest possible sensory pasts. By studying material remains and the environments in which they were used, we seek to present scenarios where body and senses played a key role in daily life of past societies. Beyond objects, it is about recovering experiences and perceptions that bring us closer, almost tangibly, to those who lived centuries ago. In this regard, various methodologies have been developed to explore how the senses influenced life in past societies, allowing for an understanding beyond material analysis to comprehend multisensory experiences within their historical context.
Among many other examples, current analyses are being carried out in Iberian ritual caves to determine the role of darkness and humidity in these spaces (Machause López, 2024), as well as studies focused on exploring artisan gestures from a sensory perspective in the making of Iberian clay figurines (López-Bertrán, 2024).
Beyond these methods, some researchers have proposed using creativity as a key research tool, both in narrative form and illustrations. Imagined narratives based on archaeological data aim to transfer knowledge from a two-dimensional dimension to a three-dimensional one, incorporating the diversity of experiences according to gender, age or social roles. Thus, they serve a dual function: they act as analytical tools for generating new questions and perspectives (Van Dyke, 2013) and as an alternative format for dissemination, breaking down the barrier between experience and text, offering a more human and sensory interpretation of the past (Elliott, 2020).
To conclude, and by way of example, we share with readers an imagined narrative related to sound and musical practices in cave burials at the end of the Iron Age on Mallorca.
My privileged position during the journey, right next to those carrying the remains of the deceased on a wooden surface, allows me to observe the finger of the person wearing an imposing ring; I have seen other rings in different occasions, finer or spiral-shaped, but this one, with its conical tip, exudes a singular elegance. I got too close to the body and the bell that hung next to shiny beads fell to the ground, letting out a sound so peculiar as hypnotic. However, the most resonant sound is produced by those marching ahead of the group, making the discs and bones vibrate with each step (Coll Sabater, 2023) (fig. 2).
Figure 2. Between sounds and music. Illustration by Silvia Martínez. Source: Coll Sabater, 2024.
Although the exact route to the funerary space is unknown, possible experiences during this crucial phase of the ceremony, especially sensory ones, are highly relevant. In this specific case, the focus has not been on environmental sensations but on the experience of death and the deceased themselves. The protagonist, while walking alongside other participants, observes the remains of the deceased and, in particular, a finger adorned with a ring. For this reconstruction, we used a conical ring that still retains bone fragments inside (fig. 3, c).
Figure 3. Set of elements represented in the imagined narrative. A. Bone percussion instruments. B. Bronze bells. C. Conical ring with bone inside. D. Percussion disk with suspension system, bronze. Source: Coll Sabater, 2024.
Also considered were the sounds that accompanying objects might have generated during the funerary procession. In this recreation, the acoustic capacity of the bronze bells was represented, so abundant in Iron Age caves on Mallorca (fig. 3, a). The last sentence of the narrative suggests that certain objects, such as disks and long perforated bones, not only formed part of attire or ritual sets but also produced sound when moved (fig. 3, a, d). Mentioning the «most resonant sound» generated by those marching ahead of the group indicates these elements vibrated and struck each other with every step, creating an acoustic effect. This opens up the possibility that they were used as musical instruments, reinforcing previous interpretations about their function in ritual contexts (Perelló and Llull, 2019).
In summary, sensory archaeology not only broadens our understanding of past societies but also allows us to experience the past more immersively. By integrating senses into archaeological research, we can recover aspects of daily life, ritual practices, and human interactions that would otherwise remain hidden.
Bibliography
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Coll Sabater, M. (2025, 28 de julio). Aproximándonos al pasado a través de la arqueología sensorial. ArqueoTimes. https://arqueotimes.com/articulos/aproximandonos-al-pasado-a-traves-de-la-arqueologia-sensorial/
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