La cerámica sirve a los arqueólogos como un indicador de los intercambios culturales y comerciales en el pasado. La presencia de cerámica china en al-Andalus permite analizar el proceso de intercambio cultural entre el mundo islámico y el este de Asia. Este intercambio se facilitó a través de diversos mecanismos, como el comercio y los regalos diplomáticos que permitieron a la cerámica china llegar a los territorios islámicos, incluido su extremo occidente: al-Andalus.
Evidencias arqueológicas
Cuando hablamos de cerámica china nos referimos a fragmentos tanto de porcelana como de celadón. Son cerámicas de gran dureza, elaboradas con caolín, que es calentado hasta los 1100-1300 ºC, hasta lograr un estado de semivitrificación. En Occidente diferenciamos entre el celadón, de color verdoso y opaco; y la porcelana, blanca y traslúcida. A pesar de que en chino se emplea un único término ci (Gutiérrez et al., 2021, p. 1213).
En la actualidad, se conocen trece fragmentos de cerámica china en contextos andalusíes, provenientes de seis yacimientos diferentes (Zozaya Stabel-Hansen, 1969; Cabañero Subiza y Lasa Gracia, 2003; Rosselló Mesquida, 2006; Heidenreich, 2007; Hernández Pardos, 2018; Gutiérrez et al., 2021). El primer conjunto identificado está compuesto por cuatro fragmentos de cuencos de porcelana del norte de China, hallados en la alcazaba de Almería, producidos entre los siglos VIII/IX y el siglo XI. Destaca un fragmento de cuenco con forma de flor de loto abierta, con el exterior decorado a molde y que incluye decoración epigráfica pintada en dorado en su interior. Se trata de la leyenda al-mulk li-llāh, que se puede traducir como «la soberanía pertenece a Dios» con un error en su grafía, pues presenta un punto debajo de la kaf de la palabra mulk, que se interpretó como resultado del desconocimiento del árabe por parte del artesano (Zozaya Stabel-Hansen, 1969).
Figura 1. a) Fragmento de porcelana china con decoración epigráfica: al-mulk li-allah. Alcazaba de Almería. Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International. Fuente. b) Dibujos de la porcelana de Almería (1-4) y Valencia (5-6) dibujados por A. Gutiérrez, en base a Heidenreich (2007: pl.8) (Gutiérrez et al., 2021, p. 1216, fig. 2). Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International. Fuente.
En la ciudad de Valencia se ha recuperado otro importante conjunto, incluyendo dos fragmentos de porcelana del norte de China del siglo XI y dos fragmentos de celadón de Yue, del sur de China, fechados entre los siglos XI-XII (Heidenreich, 2007, p. 256). A unos 40 km de Valencia, las excavaciones realizadas en la Torre Mayor de Cullera evidenciaron dos fragmentos de bordes de cuencos, denominados wan. Se trata de porcelana probablemente producida durante la dinastía Tang (618-907), en los hornos Xing del distrito de Neiqiu, pero que apareció en un contexto del siglo XI (Rosselló Mesquida, 2006, pp. 15-18).
También en la alcazaba de Albarracín han sido documentados dos fragmentos de cerámica china. Un fragmento forma parte de un cuenco de porcelana con decoración a molde en el exterior y decoración incisa con flores y hojas de loto al interior. Se trata de porcelana de Qingbai de los hornos de Jingdezhen en el sur de China, fechada entre el siglo XI y la primera mitad del siglo XII. Por otro lado, un fragmento de celadón de Yue, posiblemente del siglo XI (Hernández Pardos, 2018, pp. 251-252)
Otro de los ejemplos más significativos proviene de la Aljafería del Zaragoza, palacio edificado por los monarcas de la dinastía Hudí que reinaron en el Reino Taifa de Zaragoza entre el año 1038 y el 1110. Las excavaciones ofrecieron un fragmento de plato de celadón, elaborado bajo el reinado de la dinastía Song del norte (960-1127), con decoración a molde en anverso y reverso representando una peonía circundada por un tallo, posiblemente fabricado en la localidad de Yaozhou (Cabañero Subiza y Lasa Gracia, 2003, pp. 258-264).
La presencia de estas piezas en al-Andalus fue en muchos casos el resultado de un comercio indirecto entre estos dos puntos, para lo cual fue fundamental el desarrollo de importantes rutas comerciales que conectaban China con Medio Oriente y otras que partían desde allí a la Península. No son el resultado de un comercio continuo, sino objetos exóticos, singulares y de lujo.
A pesar de que las rutas caravaneras de la Ruta de la Seda pudieron haber tenido un papel importante, cada vez parece más probable que estas piezas llegasen por mar, a través del océano Índico, conectando el mar del sur de China con el Golfo Pérsico y el Mar Rojo, unas rutas marítimas que ya estaban en funcionamiento en los siglos IX-X (Gutiérrez et al., 2021, p. 1223).
Para las cerámicas más antiguas, durante la dinastía Tang (618-907), se ha propuesto que la cerámica saldría del puerto de Guangzhou en el sur de China, mientras que el califato abasí y el Golfo Pérsico actuarían como el principal consumidor y centro de redistribución. Una dinámica que cambió a partir del siglo X, cuando el centro de los intercambios se movió de Siraf en Irán hacia el sur, hasta Kish y el área de Minab, en consonancia con el declive político y económico del califato abasí y la aparición del califato fatimí en Egipto. El califato fatimí actuó entonces como punto de contacto y de encuentro entre el este (China, India y Arabia) y el oeste (Norte de África, Sur de Europa y Mediterráneo Occidental), desarrollando y expandiendo el comercio. Entre los productos se encontraban las cerámicas chinas y estas llegaron a al-Andalus junto con otras exportaciones de lujo elaboradas en Egipto como la loza dorada, sobre todo a los principales puertos del Mediterráneo como Almería o Valencia (Gutiérrez et al., 2021, pp. 1224-1225).
La aparición de estas piezas en sitios de alto estatus dentro de la Península, en muchos casos, en centros políticos destacados, nos indica que su llegada no dependía solo de la accesibilidad a través del comercio mediterráneo, sino que la adquisición de estas piezas era difícil y quedaba fuera de las vías comerciales más generalizadas.
Su presencia se vuelve más abundante a partir del siglo XI, y debe ser entendida en el contexto de los reinos de taifas, un momento de mayor fragmentación política en el islam peninsular, pero que a su vez permitió a más puertos mediterráneos comerciar y reforzar sus relaciones con el oriente islámico, actuando como redistribuidores y aumentando su importancia económica. Se trata de una época de prosperidad económica y cultural para ciudades como Zaragoza, Albarracín, Valencia o Almería, en las que las artes visuales jugaron un papel importante en la configuración de los espacios palatinos. Además, al estar presentes en estos espacios de representación de los gobernantes, nos remite a las formas de transmisión de estas piezas a través de regalos diplomáticos.
Conclusiones
Se han podido repasar los diferentes hallazgos realizados en la península ibérica relativos a la presencia de cerámica china en al-Andalus, evidenciando, por un lado, su fuerte conexión con los espacios de poder y de representación, con especial énfasis en el momento de aparición de las diferentes dinastías gobernantes de los reinos de taifas, como resultado de un comercio de lujo y de intercambios diplomáticos. Por otro lado, es una evidencia material que nos recuerda la importancia que alcanzó Medio Oriente y las dinastías, primero abasí y después fatimí, como centros receptores y redistribuidores de productos que abarcan desde el extremo oriente, China, hasta el extremo occidente, al-Andalus.
Bibliografía
Cabañero Subiza, B., y Lasa Gracia, C. (2003). Nuevos datos para el estudio de las influencias del Medio y el Extremo Oriente en el palacio islámico de la Aljafería de Zaragoza. Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, 18, 253-270.
Gutiérrez, A., Gerrard, C., Zhang, R., y Guangyao, W. (2021). The earliest Chinese ceramics in Europe? Antiquity, 95 (383), 1213-1230. https://doi.org/10.15184/aqy.2021.95
Heidenreich, A. (2007). Islamische Importkeramik des hohen Mittelalters auf der Iberischen Halbinsel. Unter besonderer Berücksichtigung der frühen lokalen Goldlüsterproduktion im Untersuchungsraum. Verlag Philipp von Zabern.
Hernández Pardos, A. (2018). La cotidianidad en la alcazaba andalusí de Albarracín (Teruel): El testimonio de la cerámica. En J. M. Ortega Ortega (Ed.), Reconstruir al-Andalus en Aragón: Actas II Jornadas de Arqueología Medieval en Aragón, Museo de Teruel, 26 y 27 de mayo de 2016, 225-261. Museo de Teruel.
Rosselló Mesquida, M. (2006). Cerámicas emirales y califales de la Torre Celoquia y los orígenes del Castillo de Cullera. Qulayra, 2, 7-34.
Zozaya Stabel-Hansen, J. (1969). El comercio de Al-Andalus con el oriente: Nuevos datos. Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, 5, 191-200.
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The Presence of Chinese Ceramics in al-Andalus
Ceramics serve archaeologists as an indicator of cultural and commercial exchanges in the past. The presence of Chinese ceramics in al-Andalus allows for analyzing the process of cultural exchange between the Islamic world and East Asia. This exchange was facilitated through various mechanisms, such as trade and diplomatic gifts that allowed Chinese ceramics to reach Islamic territories, including its westernmost extremity: al-Andalus.
Archaeological Evidence
When we talk about Chinese ceramics, we refer to fragments of both porcelain and celadon. These are highly durable ceramics made with kaolin, which is heated to 1100-1300 ºC until it reaches a semi-vitrified state. In the West, we differentiate between celadon, which has a greenish opaque color; and porcelain, which is white and translucent. Despite this distinction in the West, in Chinese, only one term ci (Gutiérrez et al., 2021, p. 1213) is used.
Currently, thirteen fragments of Chinese ceramics are known in Andalusian contexts, coming from six different archaeological sites (Zozaya Stabel-Hansen, 1969; Cabañero Subiza and Lasa Gracia, 2003; Rosselló Mesquida, 2006; Heidenreich, 2007; Hernández Pardos, 2018; Gutiérrez et al., 2021). The first identified set consists of four fragments of porcelain bowls from northern China found in the Almería alcazaba, produced between the 8th/9th and 11th centuries. Notable is a fragment of a bowl with an open lotus flower shape, decorated on the exterior by mold and featuring painted gold epigraphic decoration inside. It bears the inscription al-mulk li-llāh, which can be translated as "sovereignty belongs to God" but contains an error in its writing, presenting a dot under the kaf of the word mulk, interpreted as a result of the craftsman's lack of knowledge of Arabic (Zozaya Stabel-Hansen, 1969).
Figure 1. a) Fragment of Chinese porcelain with epigraphic decoration: al-mulk li-llāh. Alcazaba de Almería. Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.Source. b) Drawings of the porcelain from Almería (1-4) and Valencia (5-6), drawn by A. Gutiérrez, based on Heidenreich (2007: pl.8) (Gutiérrez et al., 2021, p. 1216, fig. 2). Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.Source.
In the city of Valencia, another important set has been recovered, including two fragments of porcelain from northern China dating to the 11th century and two fragments of celadon from Yue in southern China, dated between the 11th and 12th centuries (Heidenreich, 2007, p. 256). About 40 km away from Valencia, excavations at the Torre Mayor de Cullera revealed two fragments of bowl rims, known as wan. These are likely porcelain produced during the Tang dynasty (618-907) in Xing kilns located in Neiqiu district but appeared in a context dating to the 11th century (Rosselló Mesquida, 2006, pp. 15-18).
Also documented at the Albarracín alcazaba are two fragments of Chinese ceramics. One fragment is part of a porcelain bowl with exterior mold decoration and interior incised floral and lotus leaf designs. It is Qingbai porcelain from Jingdezhen kilns in southern China, dated between the 11th century and the first half of the 12th century. The other fragment is celadon from Yue, possibly dating to the 11th century (Hernández Pardos, 2018, pp. 251-252).
Another significant example comes from the Aljafería of Zaragoza, a palace built by the Hudid monarchs who ruled the Taifa Kingdom of Zaragoza between 1038 and 1110. Excavations yielded a fragment of a celadon plate made during the Northern Song dynasty (960-1127) with mold decoration on both sides representing a peony surrounded by a stem, possibly produced in Yaozhou (Cabañero Subiza and Lasa Gracia, 2003, pp. 258-264).
The presence of these pieces in al-Andalus was often the result of indirect trade between these two points, for which the development of important commercial routes connecting China with the Middle East and others departing from there to the Peninsula were crucial. They are not the result of continuous trade but exotic, singular, and luxury objects.
Although the caravan routes of the Silk Road may have played an important role, it seems increasingly likely that these pieces arrived by sea through the Indian Ocean, connecting the South China Sea with the Persian Gulf and the Red Sea, maritime routes already in operation during the 9th to 10th centuries (Gutiérrez et al., 2021, p. 1223).
For the earliest ceramics, during the Tang dynasty (618-907), it has been proposed that the ceramics would leave from Guangzhou in southern China, while the Abbasid caliphate and the Persian Gulf acted as the main consumer and redistribution center. This dynamic changed in the 10th century when the exchange center moved from Siraf in Iran to the south, to Kish and the Minab area, in line with the political and economic decline of the Abbasid Caliphate and the rise of the Fatimid Caliphate in Egypt. The Fatimid Caliphate then acted as a point of contact and encounter between the East (China, India, and Arabia) and the West (North Africa, Southern Europe, and Western Mediterranean), developing and expanding trade. Among the products were Chinese ceramics and these reached al-Andalus along with other luxury exports from Egypt such as gilded pottery, especially at major Mediterranean ports like Almería or Valencia (Gutiérrez et al., 2021, pp. 1224-1225).
The appearance of these pieces in high-status sites within the Peninsula, often in prominent political centers, indicates that their arrival was not solely dependent on Mediterranean trade accessibility but rather acquiring them was difficult and fell outside more general commercial channels.
Their presence becomes more abundant from the 11th century onwards and must be understood in the context of the taifa kingdoms, a period of greater political fragmentation within the Islamic Peninsula, but which also allowed more Mediterranean ports to trade and strengthen their relationships with the Islamic East, acting as redistributors and increasing their economic importance. This was an era of economic and cultural prosperity for cities like Zaragoza, Albarracín, Valencia, or Almería, where visual arts played a significant role in shaping palace spaces. Furthermore, being present in these representation spaces of rulers points to the transmission of these pieces through diplomatic gifts.
Conclusions
Various findings related to the presence of Chinese ceramics in al-Andalus have been reviewed, highlighting on one hand their strong connection with spaces of power and representation, particularly during the appearance of different ruling dynasties of taifa kingdoms, as a result of luxury trade and diplomatic exchanges. On the other hand, it is material evidence that reminds us of the importance reached by the Middle East and the dynasties, first Abbasid and then Fatimid, as receiving and redistributing centers for products ranging from the far east, China, to the far west, al-Andalus.
Bibliography
Cabañero Subiza, B., and Lasa Gracia, C. (2003). New data for the study of influences from the Middle and Far East in the Islamic palace of Aljafería de Zaragoza. Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, 18, 253-270.
Gutiérrez, A., Gerrard, C., Zhang, R., and Guangyao, W. (2021). The earliest Chinese ceramics in Europe? Antiquity, 95 (383), 1213-1230. https://doi.org/10.15184/aqy.2021.95
Heidenreich, A. (2007). Islamische Importkeramik des hohen Mittelalters auf der Iberischen Halbinsel. Unter besonderer Berücksichtigung der frühen lokalen Goldlüsterproduktion im Untersuchungsraum. Verlag Philipp von Zabern.
Hernández Pardos, A. (2018). The daily life in the Andalusian alcazaba of Albarracín: The testimony of ceramics. In J. M. Ortega Ortega (Ed.), Reconstructing al-Andalus in Aragon: Proceedings II Medieval Archaeology Conference in Aragon, Museum of Teruel, May 26 and 27, 2016, 225-261. Museo de Teruel.
Rosselló Mesquida, M. (2006). Emirate and caliphate ceramics from the Celoquia Tower and the origins of the Castle of Cullera. Qulayra, 2, 7-34.
Zozaya Stabel-Hansen, J. (1969). Al-Andalus trade with the East: New data. Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, 5, 191-200.
Tristán Martín Ruiz, M. (2025, 10 de noviembre). La presencia de cerámica china en al-Andalus. ArqueoTimes. https://arqueotimes.com/articulos/la-presencia-de-ceramica-china-en-al-andalus/
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